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Dentro del apuro digital en que la pandemia sumergió a la región, los estados se vieron obligados a instituir leyes y normas en cuanto a la digitalización. La bancarización (cuentas digitales), la salud y la educación (clases a distancia) etc.

De manera forzada, la pandemia del Covid-19 puso a todas las empresas del mundo el desafío de adaptar sus productos y servicios a una digitalización que venía ganando terreno, pero que se proyectaba en su totalidad para más adelante. En un lugar como Latinoamérica, con mayoría de países subdesarrollados, la instalación de soluciones financieras tuvo un incremento del 80% en tan solo en el primer trimestre de 2021, lo que permitió que 40 millones de personas se bancarizaran, según el informe Fintech App Marketing Insights: Latam Edición 2021 de AppsFlyer.

Sin embargo, la transformación digital también funcionó como estrategia para apaciguar los impactos del virus en esta región. Por ejemplo, muchos estados intentaron lograr una reactivación económica gradual, se concentraron en el fortalecimiento de políticas públicas en torno a la digitalización de los servicios, ampliaron la conectividad ciudadana, implementaron soluciones en la nube y desplegaron redes 5G.

En Chile, por ejemplo, se determinó que las redes de quinta generación serán el elemento fundamental de su estrategia digital y, por ello, el país completó su primera subasta de espectro en enero de 2021. El gobierno pretende que esa nación se transforme en el ‘Hub digital’ de América Latina. Por otro lado, en Colombia, el poder ejecutivo formuló el Acuerdo Marco de Nube Pública, una estrategia que busca implementar soluciones cloud en el sector público, aunado a la emisión de lineamientos para el uso de inteligencia artificial, protocolos de ciberseguridad y gestión de datos. En esa misma dirección ha caminado Brasil, nación a la que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un préstamo de 1.000 millones de dólares para mejorar su conectividad e incrementar la adopción de tecnologías digitales. ¿Y la Argentina? Se encuentra en un camino similar: recibirá un préstamo de 80 millones de dólares del Banco Mundial para la implementación de servicios públicos digitales.

Dentro del apuro digital en que la pandemia sumergió a la región, los estados se vieron obligados a instituir leyes y normas en cuanto a la digitalización. La bancarización (cuentas digitales), la salud y la educación (clases a distancia) y diversos rubros claves potenciaron sus plataformas, algo que no aparecía tan nítido en el corto plazo.

Por todas estas razones, un mundo digital y de tecnologías experimentales que a veces parece lejano para países de la región, se impondrá sin lugar para el equívoco en menos tiempo del esperado. El desafío de cada país está en adaptarse y hacer que el cambio no sea traumático, hallando las soluciones necesarias para cada caso.

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